Fuerteventura es un paraíso de playas infinitas, aguas cristalinas y paisajes que parecen de otro mundo. Pero no lo olvides: no estás en una bahía del Mediterráneo… estás en el Océano Atlántico, un mar poderoso y lleno de vida. Quien lo respeta, lo disfruta plenamente.
En Caleta de Fuste tenemos una de las bahías más protegidas de Fuerteventura: tranquila, segura y perfecta para nadar con total serenidad, incluso con niños.
Pero el Atlántico es, y seguirá siendo, un océano vivo: majestuoso, cambiante y a veces imprevisible.
Consejo: Observa el mar, conócelo y respétalo. El Atlántico recompensa a quien lo entiende.
Fuerteventura ofrece playas tranquilas y salvajes. En Caleta de Fuste el mar es manso; en Cofete o en el norte, más intenso.
Consejo local: Pregunta al socorrista o a los residentes. Una pregunta vale más que un susto.
En días ventosos pueden parecer divertidas, hasta que sorprenden.
El Atlántico no es tan cálido como el Mediterráneo, pero siempre es agradable.